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Entrevista de Liderazgo Sistémico, análisis de problemas y toma de decisiones

Ángel de LopeEntrevistamos a Angel de Lope Alemán, director de la consultoría DSHumano y Coach Senior Profesional, que el próximo 12 de febrero impartirá una charla en Burgos sobre Coaching Sistémico y Configuraciones Organizacionales Individual y para equipos. Será en el Hotel Silken a las 19 horas. Puedes descargarte aquí el programa .

¿Sientes que la crisis crea más problemas en tu entorno? ¿A partir de las dificultades, la organización en tu empresa es un caos? ¿Te cuesta organizar a tu equipo para conseguir los objetivos? ¿Quieres sacar y premiar los recursos de cada persona de tu equipo para ser más eficaces con el menor desgaste?

Estas son algunas de las cuestiones que Ángel de Lope pone sobre la mesa sobre el liderazgo y la visión sistémica. Cada vez son más las personas que comprueban la eficacia real y eficiencia de esta herramienta a la hora de analizar, diagnosticar y resolver problemas entre las personas y las organizaciones.

¿Qué supone el liderazgo sistémico para las empresas?
Significa un cambio en la forma de liderar en el que se tiene en cuenta la optimización de los recursos para conseguir el objetivo en menos tiempo. Con la visión sistémica conseguimos un menor gasto de energía con mejores resultados. Lo bueno que tiene es que si te ahorras energía tanto en medios como en recursos económicos lo puedes invertir en lograr una mayor productividad y un mayor bienestar.

¿Qué herramientas se utilizan en el liderazgo sistémico en las organizaciones?
Se utilizan dos cosas: por un lado la parte teórica que es el conocimiento de la realidad sistémica de los equipos en la que hay una serie de principios que ayuda a organizarlos; y por otra, el trabajo y lo que tiene que tener prioridad y lo que no.

¿Qué diferencia hay entre el coaching tradicional y el sistémico?
El coaching sistémico diagnostica el problema para ver las directrices a adoptar y la mejor solución. Frente al coaching tradicional, el sistémico es mucho más rápido, puesto que para un problema no hacen falta más de dos o tres sesiones. Y las sesiones no duran más de una hora. Eso sí, espaciadas en el tiempo para que sean más eficaces y entre sesión y sesión se da un parte de trabajo y estudio de hábitos.

¿Cómo se aplica la visión sistémica en empresas y organizaciones?
La visión sistémica nos aporta soluciones globales que permiten dirigirnos a los resultados, como ver la diferencia entre lo que suponemos y la realidad; conocer información vital que a veces no sabemos o está escondida y detectar problemas pasados o presentes que están impidiendo conseguir el objetivo fijado.

Las directrices y claridad para la toma de decisiones es otra aportación fundamental así como soluciones y herramientas que fortaleciendo a la dirección y respetando al empleado ayuden a conseguir el mejor funcionamiento del sistema.

 ¿La visión sistémica se puede aplicar en cualquier sector?
Lo que vemos es cómo relacionar al equipo en función del objetivo. No nos importa si lo que queremos conseguir es vender una máquina o inventar una pieza. O da igual si son dos socios con una pequeña empresa o una multinacional de 5.000 trabajadores.

 ¿Cómo se aplica la visión sistémica cuando se externalizan los servicios de una empresa?
Con este método, lo positivo es que no importa a quien se externalice, ya que se tiene en cuenta todo el sistema. Si hay personas externas en la contratación, un buen líder es aquel que sabe coordinar las diferencias, coordinarse con sus empleados y hacerlos sentir parte del sistema.

Os mostramos dos vídeos muy interesantes sobre “Liderazgo sistémico. Liderar y Gestionar Equipos Sistémicamente”. Se trata de una conferencia sobre los Principios Sistémicos que ayudan a Gestionar los Equipos de una manera eficaz y eficiente para conseguir los objetivos, y cómo poder aumentar la motivación y la productividad en las empresas.


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En definitiva, la visión sistémica nos permite conocer qué principios o leyes ayudan a que las relaciones mejoren, entre los miembros de un sistema, en cuanto a fluidez, transparencia y eficacia.

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Fórmula 1

Un empleado motivado puede ser hasta un 38% más productivo y las empresas con mayor nivel de compromiso presentan un 9% más de incremento en su cuenta de resultados

Por Ángel Partida

El clima laboral no sólo se mide por las políticas de beneficios o la implementación de planes de promoción. La relación con los propios compañeros y jefes es un ingrediente más para construir un entorno de trabajo saludable. ¿Qué hacen las empresas para que sus empleados trabajen motivados en un ambiente de colaboración y compañerismo?

Continuamente oímos hablar del ‘trabajo en equipo’, se destaca al definirse profesionalmente, lo incluimos en el currículum… Pero, ¿realmente sabemos cómo trabajar en equipo? Un tejido industrial fuerte requiere de profesionales comprometidos con su trabajo y que puedan desarrollar su actividad en un clima de cooperación.

A lo largo de mi trayectoria profesional, he detectado algunos problemas comunes al trabajo en equipo en diferentes sectores:

  • El equipo de trabajo es un conjunto de egos, más preocupados por imponer sus opiniones que de tener en cuenta las opiniones de los otros miembros del equipo.
  • La gente se preocupa más del trabajo que hace su compañero que de centrarse en sus propias tareas.
  • Se cuestiona cualquier tipo de avance: se indican las dificultades pero no se aporta ninguna solución.
  • No hay un liderazgo definido dentro del equipo, que permita seguir adelante en momentos de crisis.
  • No existen objetivos claros y definidos.
  • No se realiza un seguimiento del avance de los trabajos para comprobar si se están logrando los objetivos planteados o si, por el contrario, puede haber una desviación y es necesario redefinir dichos objetivos.

Uno de los mejores ejemplos de trabajo en equipo lo encontramos en los mecánicos de la Formula 1 a la hora del cambio de neumáticos en una carrera. Cada uno sabe perfectamente cuál es su trabajo y el de sus compañeros; todos y cada uno confían en sus posibilidades y el de sus compañeros, por lo que cada miembro del equipo se preocupa única y exclusivamente de realizar su trabajo. El resultado, simplemente espectacular, un cambio de neumáticos en menos de seis segundos.

Este símil, nos sirve para explicar cuáles deberían ser los principales puntos en los que se debe basar el trabajo en equipo:

  • definir objetivos claros y sencillos (qué queremos hacer),
  • determinar la forma de ejecutar el trabajo, definir y estructurar tareas (cómo se va a hacer),
  • definir cada trabajo y asignarlo (qué y quién lo va a hacer),
  • comprender el objeto del trabajo (por qué se va a hacer).

Es aconsejable que las decisiones a tomar sean consensuadas por el equipo, para que todos se sientan integrados y su talento sea plenamente utilizado. También es necesario que exista la figura de un líder para tomar la decisión final en caso de no encontrar consenso o de guiar al resto del grupo en momentos de debilidad.

Los pilares de un buen equipo de trabajo deberían ser:

  • confianza
  • seguridad
  • conocimiento
  • comunicación
  • compromiso

Un equipo que trabaja unido y con confianza podrá enfrentarse y superar cualquier reto. Además, está comprobado que el compañerismo en el trabajo es el principal remedio contra el estrés.

Para ello también es preciso que los trabajadores estén motivados. Pero en la empresa, ¿se proporcionan las herramientas y el apoyo necesario para lograr esa motivación?

Hace poco me contaron una historia que me hizo reflexionar acerca de la forma que vemos o podemos ver nuestro trabajo.

En época medieval llegó un viajero a una ciudad. Al entrar vio mucha actividad en una gran explanada, con continuo movimiento y gente trabajando. El viajero sintió curiosidad, se acercó a un hombre que trabajaba una gran piedra y le preguntó:

– Buenos días, ¿podría decirme qué es lo que está haciendo?

– ¿No lo ve? -respondió el hombre malhumorado- ¡picando piedra!

– Gracias y perdone, respondió el viajero.

Pero, como seguía sin saber qué estaban haciendo allí, se acercó a otro hombre que también estaba trabajando una piedra y de nuevo preguntó:

– Buenos días, ¿le importaría decirme qué está haciendo?

– Pues ya ve -respondió el hombre sin mucho ánimo- ganándome un jornal.

– Gracias, que tenga un buen día -respondió el viajero-.

La curiosidad del viajero aumentaba y seguía sin saber qué era lo que estaban haciendo en esa explanada, por lo que se acercó a un tercer hombre que también estaba trabajando una piedra y le preguntó:

– Buenos días, ¿podría decirme qué está haciendo?

– Por supuesto -respondió el hombre con una sonrisa- ¡estoy construyendo una catedral!

Está claro que los tres hombres estaban realizando el mismo trabajo, trabajar la piedra, no obstante, la visión que tenía cada uno de su trabajo, no era la misma.

Ahí está la clave de la motivación, conseguir que el empleado entienda y de sentido a su trabajo, por eso la información es fundamental. Un empleado puede entender su trabajo, pero, si le ofrecemos toda la información posible, seguro que encontrará el sentido a su quehacer y lo realizará con mayor interés, su compromiso aumentará y los resultados serán óptimos.

Un empleado motivado rinde más y, si los empleados aumentan su rendimiento, la empresa aumenta su rentabilidad. Un empleado comprometido (motivado) puede ser hasta un 38% más productivo y las empresas con mayor nivel de compromiso presentan un 9% más de incremento en su cuenta de resultados.

Sobre el autor:

Ángel Partida es Ingeniero Técnico Industrial,  con más de 10 años de experiencia en mantenimiento, gestionando equipos de trabajo.

En su nueva faceta como emprendedor, funda Mantenimiento & Mentoring Industrial empresa dedicada a la implementación de sistemas de Mantenimiento, buscando cambiar el concepto del mantenimiento como ‘fuente de gastos’ por el de ‘inversión para evitar costes innecesarios’.  Desarrolla también un proyecto de Mentoring Empresarial, eficiencia en el trabajo y mejora del clima laboral.

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En mantenimiento industrial, ¿buenos jefes o buenos oficiales?

Por supuesto, los dos. La orientación al cliente en el mantenimiento industrial (y también en cualquier otro negocio de servicios) es uno de los pilares básicos de la empresa.

Frente a la profesionalidad de los oficiales, los responsables de instalaciones han de ser interlocutores válidos, que aporten soluciones técnicas, se impliquen con las instalaciones, cumplan los plazos a tiempo, y especialmente, demuestren honestidad y un espíritu de mejora. Contar con buenos mandos intermedios es esencial, ya que permiten mantener un perfecto equilibrio entre clientes, proveedores, directores de empresas y los propios oficiales.

Pero un buen jefe se tiene que rodear de un buen equipo. Los empleados, que son la cara visible de la empresa, han de tener suficientes conocimientos y una actitud proactiva en su trabajo. Tienen que sentirse motivados. El conjunto de ambos forma un equipo que debe estar bien coordinado y compensado. ¿Cuál es la clave? La comunicación bidireccional entre ambos. ¿Y la mejor publicidad para la empresa de mantenimiento industrial frente a su cliente? Realizar bien el trabajo.

No hemos de olvidar la formación tanto de los mandos intermedios como de los oficiales forma parte importante de su día a día, así como que la empresa les dote de medios suficientes para desarrollar los trabajos. La calidad de los empleados de una empresa define, en definitiva, la calidad de la empresa.

Estas opiniones han sido recogidas por diferentes profesionales del mantenimiento industrial en distintos foros, pero, ¿qué opinas tú al respecto?

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En la historia del Mantenimiento Industrial se han producido cambios tecnológicos que son, cuando menos, impresionantes. Si bien es innegable que la tecnología ha mejorado las herramientas de diagnóstico y ejecución, también es evidente una evolución trascendental en cuanto a la filosofía de gestionar los trabajos.

Conocemos nuevos métodos de producción y de gestión de activos, así como una nueva concepción del rol de las personas, su bienestar y su calidad de vida. Tradicionalmente, en los ámbitos tecnológicos, las personas valían por lo que sabían; hoy, no es tan importante lo que saben sino lo que son capaces de hacer. El compromiso, la dedicación y la voluntad se valoran de igual forma (en ocasiones incluso más) que el conocimiento. Los métodos de aprendizaje y transmisión de la información han evolucionado; la figura de jefe y subordinado, también.

Muchas herramientas de gestión requieren dedicación y compromiso de la gente; y más, muchos de los fracasos en la aplicación de dichas técnicas se producen por falta de liderazgo, dedicación, responsabilidad, solidaridad y voluntad. Cambiemos entonces el rumbo. El factor humano en la gestión de activos tiene la máxima importancia.

Un punto importante para obtener el mayor provecho de cualquier organización es encontrar la manera más eficiente de desplegar los talentos disponibles. El mantenimiento ya no es una “empresa dentro de la Empresa”, cuya única obligación es satisfacer al cliente interno, sino la serie de trabajos que aportan beneficios globales a la meta de la organización.

Así, el mantenimiento se fijará en la producción, la calidad de los productos terminados, la seguridad de las personas, el impacto ambiental de cada acción, el nivel de venta, el stock de material en proceso, el nivel de repuestos inmovilizados, el capital de trabajo, etc. Cada empresa es un mundo.

Un gerente, jefe o analista de mantenimiento puede resultar a simple vista menos productivo que un soldador, puesto que este puede estar casi toda su jornada de trabajo frente a una máquina. Sin embargo, una sola decisión del jefe de mantenimiento puede ocasionarle a la empresa un gasto (o un ahorro) igual a la paga anual de cualquier soldador cualificado. Diseñar y planificar estrategias de mantenimiento eficaces es vital para el éxito del negocio.

El desafío de un buen gerente de mantenimiento, de un buen líder, es armar un esquema que funcione con los talentos disponibles: implantar una estrategia con cada integrante del grupo, potenciar las fortalezas de cada colaborador y constituir un equipo de personas comprometidos con sus labores y con el bienestar general.

Los tiempos cambian y hoy hablamos y se prefieren las funciones a los puestos, la capacidad y el conocimiento a la antigüedad; los Líderes a los Jefes. Y en nuestra área, mantenimiento industrial, todo proceso de gestión que busque compromiso, colaboración y motivación de las personas irá de la mano de un conductor que les ayude a canalizarlo.

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